Alguien lee en Dormund pequeños artículos. Condensación de palabras. El humo se filtra entre las páginas. Diríase que se trata de un cerebro agrietado, el libro. Alguien lee en Dormund con un esguince de tobillo. Llega el conversador de las peceras y saluda. Lo más cerca que estuvieron de Africa es un plano amarillento del siglo XVII. Pudo ser ayer, cuando a las bombas de racimo les aplicaban el término “daños colaterales”. Lo más cerca que estuvieron de la jungla fue en un documental sobre la guerrilla castrista. Pudo ser ayer, cuando cinco señoras comparaban precios. Sardinas frescas y solomillo de primera. El humo lo condensa todo; el del tabaco y el del café. La camarera siempre pone, en plato aparte, un trozo de bizcocho. Alguien ha dejado de leer en Dormund pequeños artículos y conversa con el hombre de las peceras. El hombre del esguince muestra su tobillo al mundo. También son efectos colaterales; una puta alcantarilla desencajada sobre las baldosas de una ciudad del siglo XVII, mentalidad europea y chaqué de entreguerras (lo llaman crisis). El hombre de las peceras y el hombre de los pequeños artículos se despiden mientras los operarios buscan la alcantarilla desencajada sobre las baldosas de una ciudad…
Texto e Imagen: Adolfo Marchena
Hola
Como de alguna forma llevamos conociéndonos a traves de La Coctelera, ya sea por las visitas que nos hacemos o bien por los comentarios que nos vamos dejando en los post que colgamos, no quería dejar de pasar esta oportunidad y más en las fechas en las que estamos, de que sigamos disfrutando de este mundo tan abierto, ameno, entretenido y apasionante que nos proporcionan los blogs.
Sin más quiero desearte a ti y a los tuyos que disfrutéis de estas fiestas de Navidad y que en el próximo año se cumplan todos tus deseos.
Feliz AÑO NUEVO
Este comentario va dirigido para todos los amigos de La Coctelera.
Saludos de Juan