Vi las paredes blancas cercando

Las huellas de niños en la arena

Un fondo de bosques calcinados

Mi sombra en la oquedad de tus paredes

La mañana comenzó hace dos décadas

Cuando las mazorcas florecieron

Nada más que una mano sin anillos

Lograron convencer al emisario

Vi mis recuerdos en cemento

Toda la película en blanco y negro

De la vida de los sueños del alcance

Al pretérito perfecto en decaedro.

Texto e Imagen: Adolfo Marchena