Trato de interferir en lo más profundo de todo, busco
la tarde no encontrada por pintores que mezclaron
la doctrina de sus colores, que me doten del llanto
y la sonrisa al mismo tiempo, balanza que sostenga
los dos mundos de mi cuerpo para soportar la
arcilla que me cubre. Decir directamente sin el doble
juego de palabra, sin la imposición a que me
dictan vuestras normas, pero ante la siguiente
plantearse lo abyecto No es bueno detenerse a
beber en el mismo río pero sí amar a la misma
mujer, por eso no amo a ninguna. Es la única
manera de no engañar a nadie, de no engañarse
a uno mismo. Alguien vendrá a decirme lo contrario.
Mañana, tal vez mañana, recién despierte, toquen
a mi calendario con un ramo de escaramujo y eso
me haga recordar que una vez amé lo inalcanzable.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados