Dios,
¡espía cada uno de mis cabellos!
Yo ya he cumplido.
No deseo saber nada más
sobre cebras y leones.
No fuí capaz de asesinarte
y te abandoné en el desierto
pero las flautas de la fiebre
y el tic-tac de las ranas
te devolvieron a casa.

Todo el llanto descerrajado
todos los puños aporreantes
de perro humanoide
de tira cómica,
no arrancarán
ni una viruta de compasión del mundo,
Gretel,
descubre tu dedo,
sé que me engañas,
pero la cena aún no ha concluído,
animales muertos
mujeres vivas

Texto: Martina Doberman
Imágenes: Adolfo Marchena (sobre un Autor Desconocido)