Pues así como se lanza la exclamación
o los reyes caen bajo las ruedas de los carros
buscando Áptera, donde las musas arrancaron
las plumas de las Sirenas, mitad mujeres,
mitad aves, el inmortal vuelo de la palabra
no devuelve su condición al condenado y
queda atrapado en Aquerusía, donde Tántalo
fue condenado por traicionar a los dioses
y rodeado de exquisitos frutos cuando tiene
sed las aguas se retiran y cuando el hambre
le susurra los frutos se apartan de sus ramas.
Texto e Imagen: Adolfo Marchena
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