De hojalata, cartón o goma espuma
de aprendices de talleres como
mecánica en el carburador de un verso.
Alejandrino con la cuenta silábica
de los dedos perdiendo el tiempo
perdiendo el tacto que otra piel requiere
no sólo los ojos, no sólo el oído.
Escuchar la tormenta en la tarde
de tus muslos.
El
poema
ha
de
ser.
Se rompió el poema en cinco versos
de artículo verbo y un sustantivo
que pudieron unirse como cadenas.
¿Dónde está el poema?
Todos vinieron a decirlo a contar
con los dedos y acotar el sexo
contenido o el llanto de un bebé
negándose a tomarse el biberón
porque el poema no ha de ser
como tampoco la leche en polvo.
Texto e imágenes: Adolfo Marchena
Parece que ha comenzado el otoño, y ahí estás tú, observándolo todo.
Estupendas fotos como siempre
Como siempre un deleite leer aun cuando nos confunden algunas frases... Pero sin duda me atrevo a decir que nunca es lo mismo, en cada escrito encuentro algo deferente cada vez que le lees.