LA PACIENCIA
29 jun 07Me queda la paciencia.
El rostro opaco de la noche
aguardando mis palabras.
Los búhos de aquellas otras
noches tras el humo y los cristales.
Las horas se alejaban más serenas
que mi rostro en la búsqueda
de nuevas consecuencias.
Mañana no asustaba.
Crecía, tan sólo, como
un vocablo de niebla.
Fueron pasando.
La ciudad como fondo.
Los amores, las barras de los bares,
las cabinas telefónicas, los sex shop.
Tristemente al paso de otros
pueblos descubrir la materia
que mata, que aniquila,
que destruye.
¿Dónde, entonces?
En un intento por querer
regresar al punto de partida
descubrir que sólo queda
la paciencia.
Texto e imagen: Adolfo Marchena