Soy ahora, en este lecho, quien agoniza
frente a espadas de fuego que los vientos
esparcieron. Quienes no pudiendo matarme
yacen en Croast Rom, aguardan mi presencia,
ahogados en nerviosos temblores de impaciente
espera. Ahora, soy el hombre tranquilo que
vivió la vida buscando otras respuestas, buscando
otros temblores, mancillándome en la madrugada
para caer rendido y borracho en la cama de
aquellas almas que me odiaron. Sin percatarme,
ahora, tan sereno como la pleamar o la desdicha,
busco atrás tu imagen y no hallo fuerzas
para recordar la clave de tu nombre, el misterio
que provocó el giro del destino. Fuiste capaz de
introducirme como alpha en el enigma del sello,
y como omega mostraste los finales inoportunos de
mis intenciones inútiles. Se me hizo durante tantos
años de ausencia tu cuerpo pesadilla, tu cuerpo
amado tantas veces como gárgolas de catedrales.
La seda transparente ocupando los relojes que
cambiaba cada día hasta arrojar el último en la
escombrera más cercana. Saber que se acerca el
minuto de mi muerte, saberlo tan próximo y no
sentir el miedo y la derrota, contemplar las
cucarachas que se aproximan a mi cama y no ser
cucaracha como en otro tiempo, huyendo del
insecticida. Menos ya de cuarenta
segundos y sentirte diosa todavía, sentirte Eva,
Alegoría de la primavera, Venus, Baile en el
Moulin Rouge, Afrodita, Desnudo acostado.
Y sentirme, ahora, condenado a la hoguera
por hereje, en este lecho por fin limpio, hereje
que olfatea las cenizas de Croast Rom, la tierra de
Croast Rom, y que tal vez tú, epístola de la vida
y de la muerte, me dediques, al menos, una
canción para bailarla junto a piratas y corsarios.
frente a espadas de fuego que los vientos
esparcieron. Quienes no pudiendo matarme
yacen en Croast Rom, aguardan mi presencia,
ahogados en nerviosos temblores de impaciente
espera. Ahora, soy el hombre tranquilo que
vivió la vida buscando otras respuestas, buscando
otros temblores, mancillándome en la madrugada
para caer rendido y borracho en la cama de
aquellas almas que me odiaron. Sin percatarme,
ahora, tan sereno como la pleamar o la desdicha,
busco atrás tu imagen y no hallo fuerzas
para recordar la clave de tu nombre, el misterio
que provocó el giro del destino. Fuiste capaz de
introducirme como alpha en el enigma del sello,
y como omega mostraste los finales inoportunos de
mis intenciones inútiles. Se me hizo durante tantos
años de ausencia tu cuerpo pesadilla, tu cuerpo
amado tantas veces como gárgolas de catedrales.
La seda transparente ocupando los relojes que
cambiaba cada día hasta arrojar el último en la
escombrera más cercana. Saber que se acerca el
minuto de mi muerte, saberlo tan próximo y no
sentir el miedo y la derrota, contemplar las
cucarachas que se aproximan a mi cama y no ser
cucaracha como en otro tiempo, huyendo del
insecticida. Menos ya de cuarenta
segundos y sentirte diosa todavía, sentirte Eva,
Alegoría de la primavera, Venus, Baile en el
Moulin Rouge, Afrodita, Desnudo acostado.
Y sentirme, ahora, condenado a la hoguera
por hereje, en este lecho por fin limpio, hereje
que olfatea las cenizas de Croast Rom, la tierra de
Croast Rom, y que tal vez tú, epístola de la vida
y de la muerte, me dediques, al menos, una
canción para bailarla junto a piratas y corsarios.
Texto:Extraído de "En el nombre de Caín" porAdolfo Marchena
Imagen: Adolfo Marchena
Imagen: Adolfo Marchena
El poema es buenísimo. Cómo hace el autor para fotografiar. Me da que existen autorretratos
la seda y cambiaba los relojes. quiero leer este poemario...
UN BESO¡¡¡
Todos los poemas de Marchena me parecen divinos. Pero creo que aún le queda lo mejor. Es bueno de....
excelente poema... pero en este caso a diferencia del mio varias frases sostienen el poema......... varias frases geniales..