Al final la infantil niña, no tan infantil, dejó de jugar en el parque porque todos los niños y algunas niñas sólo querían ver el color de sus bragas. Y se hartó y se fue a la orilla del río, se desnudó y se adentró en las aguas. Sólo un perro merodeaba. Nadie supo el color ni del perro ni de nadie. Y el tiempo que dicen inexorable transformó a la niña en una puta reina. Y los columpios dejaron de tener color, se hicieron óxido. Una buena venganza con la que azotar a un rico empresario, a un conductor impúdico o a una señora a falta de sensualidad. Ella era la reina. Y vivía con el color de aquellas bragas quemadas, salvo una. Ahorró lo suficiente y pensó, se dedicó, sólo, a viajar. Por el mundo, que si es pequeño, nos lanza monedas. Conocer lugares olvidándose de las personas que ya le aburrían. Fetichistas del habla. Se cansó, nada más, de hombres y mujeres. Pero siempre que viajaba buscaba un río donde bañarse, ante la presencia lejana de un perro abandonado. Pensando que, algún día, daría la vuelta al mundo en un velero con sus últimas y guardadas bragas colgadas como bandera.
Texto, imágenes y obra pictórica: Adolfo Marchena
Texto fuerte pero sugerente, a mi entender y esas fotos...
un saludo
buena página, no sé si lo dije
Un texto fuerte y sorprendente, me recuerda a un autor o autora, no se pero me ha gustado y las fotos, he estado mirando. Hiciste alguna exposición.
desde acá un beso
Cuántas galaxias en esta página. La recomiendo. Está muy bien diseñada.
Un abrazo
Preciosas fotos, y bonita historia. La niña no era infantil, ni ñoña, ya que no usaba braguitas, como casi todas, sino bragas... con rotundidad. Me gusta lo que expresa...
Que cuelguen las bragas y tiene razón el patio de mi casa, no éramos tan infantiles. La historia es breve pero enternece al tiempo que asusta. Pues fuera esas braguitas rosas.
Y si las colgamos todas tal vez alguien aprenda.
Beso sincero y amistad
y muchos que van sólo pero no solo por las niñas pero esta sabe bien qué hacer. es genial. y las bragas al viento, que nos llueva el oro, que luego nos viene lo que muchos hombres no saben, y no es cuestión de feminismos, es cuestión de mujerismos.
enhorabuena
más fotos...
un saludo
No es sólo cuestión de fotografía, que es buena y ojalá tuviéramos ideas semejantes. Es el contenido en general. Por qué la niña hace lo que hace. Si nos preguntamos es como llamar cien veces y que siempre comunique.
Sólo eso, un prerrogativa, una aptitud y actitud. Vale lo que vale.
Besos
Se hartó la niña, se hartó y comprendí que todo aquello colgado era una niña que se hacia adulta