Vaya cuando vaya siempre le veo. Su aspecto es más del XIX que de XXI. Se sienta, sollitario, y se toma sus copas. La otra tarde le vi, esperando, con un bastón. Entonces pensé, todos esperamos. Pero nunca llega, como algo fingido, como la noche que no existe. Miraba hacia el horizonte, como quien mira una quimera. Y es hora de que nos hagamos. Tarde o temprano acabaremos charlando.
Imagen y texto: Adolfo Marchena
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